Guatemala, un país aún con poca conciencia ambiental

Fecha de publicación: 22 / abr / 2016

 

Guatemala es un país que se encuentra situado en Centro América con una extensión territorial de 108,889 km2. Posee extraordinarios paisajes naturales y cuenta con diversidad de especies naturales únicas en la región. Situado entre dos mares, cuenta con ríos, lagos, lagunas, montañas, volcanes, bosques y muchos bienes ambientales más.

Siendo un país asombrosamente bello, y que cada vez se unen más personas, ONG e instituciones públicas y privadas, al esfuerzo por conservarlo, surge la interrogante ¿entonces, por qué  continúa el deterioro ambiental?

Según el Informe Ambiental del Estado de Guatemala, presentado por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (2012), se evidencia que en el país se emiten 55 mil toneladas de Gases de Efecto Invernadero-GEI-, anualmente.

La tasa de generación de basura domiciliaria es aproximadamente de 0.54 kg (1,19 lb.) por habitante y que de los ya  casi 17 millones de guatemaltecos, solo una tercera parte de los hogares del país utilizan un servicio de recolección, lo que se refleja en la proliferación de basureros a cielo abierto y en lugares prohibidos, dando mal aspecto  y contaminando el ambiente.

El recurso hídrico se ve afectado por el uso y aprovechamiento de los diferentes sectores, de los cuales, algunos generan impactos dañinos al ambiente por la descarga de aguas residuales sin tratamiento, mala disposición de desechos sólidos y por el cambio de uso del suelo.

Los datos del Informe Ambiental reflejan que en el país se utiliza menos del 37% aproximadamente del agua disponible.

Para el año 2010, se utilizaron 35millones 557mil 076.56 metros cúbicos, equivalente al 124 veces el volumen del lago de Amatitlán. (35,557,076,561).

Las aguas residuales de tipo ordinario generadas en el país durante el 2010 fueron de 419,754,973 metros cúbicos al año.

La degradación de la tierra provoca las migraciones, aumenta el riesgo de inseguridad alimentaria de la población y aumenta la presión sobre los escasos recursos naturales existentes para sostener las actividades de más de 6,000 millones de personas.

Actualmente los efectos acumulados de 50 años de patrones de uso, manejo y deterioro de los recursos naturales presentan escenarios de riesgo ante el cambio climático, en un círculo vicioso difícil de romper, afectando directamente la calidad de vida de la población que cada vez ve más limitado el acceso a satisfacer sus necesidades básicas.

Lo anterior representa un serio problema para un país cuya población, en su mayoría, basa su economía en actividades agrícolas, forestales y ganaderas, así como en la generación de materias primas que dependen directamente de la calidad de los suelos, agua y bosques.

 

Actividades humanas y su impacto en el ambiente

Según Julia Flores, educadora ambiental del MARN, los recursos naturales son bienes de la naturaleza que son utilizados por el ser humano para satisfacer sus necesidades de subsistencia y de desarrollo. “Es un hecho que cualquier acción que haga el ser humano tendrá un impacto en el ambiente, así que cada persona debe elegir entre aquellas actividades que dañen lo menos posible” indica la educadora ambiental.

La experta agrega que toda actividad  del ser humano deja una huella en el planeta en forma de residuos, líquidos, gaseosos y sólidos. Estos tienden a acumularse por la gran cantidad que se produce, debido al crecimiento demográfico y al uso indiscriminado de materiales que no se reintegran al ciclo natural de recuperación del planeta. A esto se agrega la extracción irracional de los bienes ambientales para la transformación de la materia prima en bienes de consumo, lo que ha provocado la acelerada degradación ambiental y el deterioro significativo de los ecosistemas de los cuales provienen los recursos naturales.

Se puede mencionar como los principales problemas ambientales la contaminación de las fuentes de agua, la acumulación de residuos sólidos, la contaminación atmosférica, la deforestación, la sobreexplotación y cambio de uso del suelo, la pérdida de la biodiversidad, el calentamiento global y el Cambio Climático.

Para Flores, si bien el sector industrial tiene su  responsabilidad, la contaminación común generada por la población tiene un gran impacto, pues uno de los contaminantes del recurso hídrico son las heces fecales que provienen de las casas de los  casi 17 millones de habitantes. Muchas familias descargan  sus aguas servidas a flor de tierra  y se mezclan con el agua de lluvia, llegando a los ríos y lagos del país, provocando daño ecológico.

Luis Ríos, conocedor del tema ambiental del país; coincide en que cada vez más personas y entidades están poniendo atención a los efectos de cambio climático y a la degradación ambiental, no obstante; al hacer un balance entre los esfuerzos que se están realizando interinstitucionalmente, con la poca educación ambiental y las actividades antrópicas que siguen realizando los guatemaltecos, resulta que la balanza se inclina hacia lo que vemos hoy en día, ríos contaminados, basureros ilegales por todos lados, suelos degradados, vehículos emitiendo humo, diversidad biológica en extinción por destrucción de hábitat, etc.

“Una de las principales razones es la falta de educación de la población en general,  se necesita un cambio de actitudes y comportamientos, pues la sociedad aún no está dispuesta a cambiar ciertas comodidades para asegurar una recuperación del ambiente” resaltó Ríos.

Julia Flores continúa diciendo: “Las personas gastan hasta 100 quetzales en tiempo para celular pero no quieren pagar Q.25.00 en servicio de extracción de basura”. También indica que es necesario cambiar patrones de consumo, ya que actualmente está de moda comprar productos de plástico desechable sin saber que el procesamiento de ese material implica varios mecanismos físicos y químicos que tienen un alto costo económico y  ambiental, pues se utiliza petróleo, agua y energía  para producir algo que se utiliza  una sola vez y se tira a la naturaleza.

Ríos resalta que el tema ambiental no se ha vinculado con los procesos de desarrollo del país, prueba de ello es que los presupuestos de las entidades  que regulan el tema ambiental  no aumentan de manera significativa para que operen adecuadamente. Existe un déficit, pues se necesita mucha inversión para contrarrestar los daños que el mismo ser humano ha provocado, pues aún se sigue tirando basura, desperdiciando el agua, comprando productos desechables etc.

Jorge cabrera, experto en el tema ambiental, identifica también la voluntad política como uno de los factores que incide en que el país no mejore ambientalmente,  pues no existen mecanismos financieros y legales  que ayuden a regular de mejor manera la utilización de los recursos naturales, no obstante, la conciencia social resulta siempre el tema central para que se vean cambios reales. “Definitivamente la participación ciudadana juega un rol determinante en el cuidado ambiental, nada se logrará si no se cuida la casa” indicó el experto.

Pero no todo está perdido, más personas se están sumando al esfuerzo por  plantar árboles, buscar mejores lugares para colocar la basura, mejorar sus patrones de consumo y evitar la compra de materiales desechables, pues poco a poco  los guatemaltecos estamos pagando la factura de nuestros propios actos.  Los niños son los más receptivos al cuidado ambiental hasta el punto  que están educando a sus propios padres.

Tal parece que los resultados no se van  a ver de la noche a la mañana, pues las tazas de crecimiento poblacional son mayores a la capacidad que tienen los ecosistemas para proveer bienes y servicios ambientales.

La reflexión en éste Día de la Madre Tierra es que no se le delegue la responsabilidad del deterioro y cuidado ambiental a solo un sector, la sociedad guatemalteca se ha acostumbrado a que las soluciones lleguen de otro lado y no de ellos mismos, todos tenemos un rol que cumplir en la conservación de la “Eterna primavera” puesto que todos somos parte del problema pero también podemos ser parte de la solución.